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Cómo evitar los efectos que la contaminación produce en nuestro organismo

Notan que les pican los ojos, incluso el cuero cabelludo, la piel se irrita, respiran peor… ¿Y quién o qué es el responsable? Posiblemente la boina de contaminación que tenemos en Madrid. ¿Y de dónde sale si no hemos cogido apenas el coche? Lamentablemente, de la calefacción porque la hemos utilizado mucho más ante las bajas temperaturas sufridas por el temporal que nos ha dejado Filomena.

La contaminación atmosférica está formada por gases y micropartículas y la misma facilidad que tiene para entrar en nuestros hogares y acumularse en nuestros muebles, la tiene para entrar en nuestro organismo, depositarse e irse acumulando.

Ante este episodio de contaminación atmosférica por dióxido de nitrógeno y partículas edn suspensión, hay que tener mucha precaución, especialmente las personas mayores, pacientes con patologías respiratorias de base, como una EPOC, asma o enfermedades cardiovasculares, y los niños, que son muy vulnerables debido a que su sistema respiratorio es aún inmaduro.

¿Cómo protegerse de la contaminación?

En primer lugar, hay que evitar salir a la calle en las horas de mayor pico de contaminación. Por ejemplo, no salir a correr o caminar en plena hora punta de tráfico. En el caso de los niños, es importante mantenerlos en casa en la medida de lo posible, sobre todo a los bebés. ¿Qué queremos que les dé el sol? En ese caso, es mejor acercarlos a la ventana. No obstante, si no hay más remedio que salir a la calle con los bebés, porque hay que llevar a los hermanos al colegio o tenemos que ir a la compra, en ese caso, les podemos proteger con las capotas que tienen los carritos para proteger de la lluvia.

Por otro lado, el uso de mascarillas autofiltrantes es ya habitual y nos ayuda mucho a evitar la contaminación. Pero, lo más importante es que, al regresar a casa, se haga un buen lavado nasal, porque las micropartículas, al respirar, se depositan tanto en la piel como en las mucosas. Para ello, podemos usar agua de mar o suero fisiológico para un buen lavado.

Picor de ojos

La contaminación afecta mucho a nuestra salud ocular. Los síntomas más frecuentes son irritación, escozor y picor, aunque, en ocasiones, pueden darse casos de blefaritis, conjuntivitis, procesos alérgicos y ojo seco.

Si bien es cierto que hemos adoptado buenos hábitos de higiene y precaución, como no tocarnos los ojos, ni frotar las manos sobre ellos, es importante hidratarlos adecuadamente, así como lavarlos bien, utilizar gafas para evitar y proteger del impacto de las micropartículas y, en caso de que observemos molestias es necesario acudir al oftalmólogo, y usar colirios específicos.

Un clásico cuando pican los ojos es lavarlos con manzanilla y, aunque se puede hacer, no es la solución perfecta. La manzanilla es antiinflamatoria, sí, pero también es astringente, lo que significa que nos va a resecar si la utilizamos en exceso.

 

La piel, cómo cuidarla y combatir picores

La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo. Es nuestra coraza y barrera protectora, por eso es fundamental que la mantengamos sana.

Para ello, lo más importante es tenerla hidratada. ¿Cómo? Bebiendo agua y aportando agua a través de productos dermofarmacéuticos. Es decir, hay que hidratar la piel por dentro y por fuera.

El segundo paso importante es la fotoprotección, porque sabemos que, si hay algo que promueve el envejecimiento es la radiación ultravioleta, pero el segundo impulsor es la contaminación.

En la actualidad, además de usar fotoprotectores solares que proporcionan una barrera todos los meses del año, también disponemos de fotoprotectores en cuyas fórmulas incorporan principios activos antioxidantes que evitan la adherencia y acumulación en la piel de las micropartículas de la polución.

Asimismo, es fundamental realizar una correcta limpieza de la piel, por la mañana y por la noche, tanto si te maquillas como si no, para poder eliminar las micropartículas que se van quedando acumuladas durante el día.

 

El cuero cabelludo, también es piel

Un dato importante que hay que conocer es que el cuero cabelludo también es piel y se irrita, por lo que, al igual que en verano lo protegemos con una gorra, en invierno debemos protegerlo con un sombrero. Especialmente aquellas personas que tienen poco pelo, ya que este es en sí mismo una barrera protectora del cuero cabelludo.

También es importante hacer una exfoliación del cuero cabelludo, para lo que hoy en día existen productos específicos exfoliantes en el mercado. No obstante, si está muy irritado, una fórmula muy sencilla para aliviar los picores es utilizar aceites vegetales como el de almendras, caléndula, jojoba o manteca de karité, entre otros. Se debe hacer un pequeño masaje, envolver el cuero cabelludo con una toalla, dejarlo actuar una hora y, luego, lavarlo normalmente con un jabón suave.

No hay que olvidar que la fibra capilar también sufre mucho. Cada día se dan más casos de pelo seco, encrespado y quebradizo, y un mal hábito que solemos tener es el de no cepillarlo, pese a que es un gesto muy saludable. Es más, igual que tenemos una rutina de belleza mañana y noche, hay que incorporar también el cepillado, porque gracias a ello podemos estimular la circulación sanguínea y se eliminan los posibles restos de polución de la fibra capilar.

 

Para más información técnica, puedes consultar estos enlaces de interés:

http://madridsalud.es/dioxido-de-nitrogeno-y-salud/

http://madridsalud.es/particulas-en-suspension-y-salud/

 

 

Texto:

Rosalía Gozalo Corral, vocal de Dermofarmacia y Productos Sanitarios del COFM.

Alba Jiménez Rodríguez, periodista del departamento de Comunicación del COFM

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