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Claves a la hora de hacerse un tatuaje

Un tatuaje consiste en crear un dibujo o una marca sobre la piel por inyección intradérmica de pigmentos inertes colorantes por medio de punciones con agujas u otros instrumentos con resultado de la coloración permanente. La razón por la que el tatuaje es prácticamente permanente es que las células de la dermis (lugar donde se inyecta la tinta) son muy estables. Pero esta práctica puede tener riesgos, desde reacciones pasajeras hasta serias complicaciones. Los pigmentos que se utilizan se componen de pigmento rojo, que contiene mercurio; verde, níquel y cromo; azul, sales de cobalto; amarillo y ocre, cadmio y óxido de hierro; y blancos y beige, óxido de titanio y óxido de zinc.

Antes de hacerse un tatuaje se debe tener en cuenta:

– Que no haya antecedentes alérgicos.

– No tener ningún tipo de enfermedad o infección en el momento de tatuarse.

– Se debe realizar sobre piel sana, sin quemaduras, reacciones alérgicas o enfermedades dermatológicas crónicas.

– Hacer una buena higiene previa de la zona a tratar: lavar con agua y jabón y algún antiséptico.

Los riesgos para la salud que tienen los tatuajes son:

Alergia a la tinta o a los pigmentos de los tatuajes que pueden llegar a producir el abultamiento de la piel y requerir, en casos extremos, intervención quirúrgica. Muchos de los pigmentos empleados se degradan por la acción de la luz del sol y pueden desencadenar reacciones de fotosensibilidad.

Infecciones cuando no se emplean técnicas estériles que pueden introducir bacterias y virus en el torrente sanguíneo, entre ellos el del tétanos, hepatitis B y C e incluso el SIDA.

Reacciones granulomatosas sarcoideas.

– Pueden estar contraindicados en caso de anestesia epidural o intradural.

Los cuidados que debemos tener son los siguientes:

– Aplicar un antiséptico adecuado para piel dañada. No utilizar geles o soluciones hidroalcohólicas como las que usamos actualmente para la COVID.

– Mantener la venda o apósito que haya puesto la persona que haya realizado el tatuaje durante al menos 24 horas.

– Evitar el sol los primeros días hasta que esté totalmente curado.

– Intentar no mojar el tatuaje hasta que se cure completamente, evitando piscinas, jacuzzis o baños prolongados.

– Lavar el tatuaje con un jabón bactericida.

Podemos encontrar más información sobre esta práctica en la página web de la  Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.

Por otro lado, existen tatuajes no permanentes que consisten en la aplicación de ciertos pigmentos como la henna de origen vegetal, que impregnan la capa más superficial de la piel y se elimina en tres o cuatro semanas. La henna natural a veces se tiñe con un colorante y se obtiene la henna negra, que puede producir reacciones alérgicas cutáneas graves. La Comunidad de Madrid ofrece una amplia información sobre los riesgos de este tipo de tatuajes.

4 comentarios

7 Abril, 2016 a las 5:24 pm
5 Mayo, 2016 a las 10:02 pm
3 Junio, 2016 a las 4:38 pm
26 Enero, 2017 a las 3:36 am

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