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Código Ictus: cada minuto cuenta

El ictus es una patología cerebral aguda que se produce como consecuencia de la interrupción brusca del flujo sanguíneo. Supone la primera causa de muerte en mujeres y la segunda en la población a nivel mundial, sólo en España afecta cada año a unas 130.000 personas, de las cuales un 30 por ciento fallece y un 30 por ciento queda con algún tipo de discapacidad.

Hipertensión arterial, diabetes, niveles de colesterol altos, tabaquismo, obesidad, problemas de corazón, vida sedentaria y consumo de alcohol, entre otros, son los factores de riesgo más frecuentes a la hora de sufrir un ictus. La edad es otro factor de riesgo, ya que la incidencia del ictus aumenta a partir de los 60-65 años, aunque en los últimos años se ha incrementado considerablemente su incidencia en adultos jóvenes.

A grandes rasgos, hay dos tipos de ictus: el ictus isquémico, que es producido por una obstrucción de los vasos sanguíneos que impide el riego en una parte del cerebro; y el ictus hemorrágico, causado por la rotura de ramas arteriales, lo que produce una hemorragia cerebral.

Frecuentemente pasan desapercibidos, aunque existen varias señales de alarma que se manifiestan de forma repentina y pueden ayudar a identificar el ictus. La pérdida de fuerza o de sensibilidad en la mitad del cuerpo, la dificultad para hablar o para entender, sensación de vértigo o desequilibrio, dolor de cabeza repentino e intenso, pérdida total o parcial de la visión, hormigueo de la cara, brazo, pierna o un lado del cuerpo, son algunos de los síntomas más evidentes que presenta una persona sufriendo un ictus.

Ante estas manifestaciones es necesario pedir ayuda inmediatamente porque una de las claves para el éxito en la recuperación es la rapidez con la que se detectan sus síntomas iniciales y se contacta con el sistema de emergencias. Para ello, el Sistema Nacional de Salud puso en marcha hace más de diez años la Estrategia en Ictus, que se viene aplicando en las diferentes Unidades de Ictus de las comunidades autónomas.

En Madrid, la puesta en marcha del Código Ictus ha conseguido que la mayoría de los pacientes sean atendidos en un plazo no superior a 2 horas, así como que el tiempo desde que se inicia la activación del Código Ictus hasta la puerta del hospital sea menor de una hora. Por este motivo, la Comunidad de Madrid ha distribuido estratégicamente 10 unidades de ictus en distintos centros de la región.

El tratamiento varía en función de si su origen es isquémico o hemorrágico, y en algunos casos precisa de una intervención quirúrgica para retirar el coágulo o reducir la presión intracraneal que puede causar la hemorragia. En el caso de los pacientes isquémicos, deberán seguir un tratamiento con anticoagulantes, para evitar que se produzca un nuevo ictus. Dependiendo de las secuelas, los enfermos necesitarán seguir planes de rehabilitación personalizados, que incluyan terapia ocupacional, logopedia y fisioterapia.

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