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Etiología y síntomas de la bronquiolitis

La bronquiolitis es una infección vírica de las vías respiratorias inferiores que se caracteriza por inflamación aguda, edema y necrosis de las células epiteliales de los bronquios, junto con hipersecreción de moco.

Esta infección afecta fundamentalmente a niños menores de 2 años, existiendo un pico máximo entre los 2 y los 6 meses.

Etiología:

El Virus Respiratorio Sincitial (en adelante VRS), es el principal causante de esta enfermedad en niños. Aunque también puede estar causada por otros como rinovirus, bocavirus, adenovirus, metapneumovirus y, en menor medida, por parainfluenza y virus de la gripe.

Aunque se diagnostican casos de bronquiolitis durante todo el año, nos encontraremos con un pico de máxima incidencia entre los meses de noviembre y febrero. Esto es debido a que el principal causante es el VRS, cuya circulación es típicamente estacional.

Sintomatología:

La bronquiolitis se caracteriza por tener un breve periodo de incubación, tras el cual se produce un cuadro clínico que comienza con síntomas característicos de una infección de vías respiratorias altas, como rinorrea, tos y estornudos, que pueden ir acompañados o no de fiebre.

Tras un periodo de 1 a 4 días, la tos se vuelve más persistente y aparecen otros síntomas como irritabilidad, rechazo de la alimentación, respiración agitada y dificultad respiratoria.

La mayoría de los casos de bronquiolitis son leves y los síntomas desaparecen en menos de una semana, aunque la tos puede persistir hasta tres o cuatro semanas.

En cualquier caso debemos tener una especial atención a los siguientes signos de alarma, ante los cuales sería conveniente consultar en un servicio de urgencias:

  • Si el niño está muy decaído, irritable, apático, de aspecto pálido y sudoroso.
  • Si el niño se fatiga mucho con las tomas o casi no come.
  • Si el niño presenta accesos de tos continuos, que pueden llegar a producir vómitos y evitan el descanso.
  • Si no retiene los líquidos debido a los vómitos.
  • Si el niño presenta dificultad al respirar: la respiración es cada vez más agitada, se le marcan las costillas, mueve mucho el abdomen, se le hunde el pecho.
  • Si presenta aleteo nasal, quejido al respirar y cianosis, especialmente alrededor de los labios y en las yemas de los dedos.
  • Si presenta apneas o pausas respiratorias, especialmente en el caso de menores de 2 meses, en cuyo caso podría ser necesario ingresarles para monitorizarles.

Diagnóstico:

El diagnóstico de la bronquiolitis se basa principalmente en la exploración física, mediante la cual se buscarán fundamentalmente los signos previamente mencionados, y en la anamnesis, a través de la cual se tratará de encontrar aquellos factores de riesgo, que están relacionados con una peor evolución de la enfermedad, como son:

  • Edad inferior a 6 semanas.
  • Nacimiento prematuro.
  • Bajo peso al nacer.
  • Enfermedades de base: cardiopatías congénitas, enfermedad pulmonar crónica, enfermedad neuromuscular o inmunodeficiencia.
  • Ausencia de lactancia materna.
  • Exposición al tabaco.

Tratamiento:

Actualmente, el tratamiento de la bronquiolitis se basa principalmente en medidas de apoyo o de soporte, no siendo necesario el uso de fármacos que, por otra parte, no han demostrado una evidencia científica de mejoría de los síntomas en la mayoría de los casos.

Estas medidas de soporte, que se pueden dar en casa, consisten en:

  • Mantener al niño un poco incorporado para ayudarle a respirar mejor.
  • Si el niño tiene mocos, es conveniente realizar lavados nasales, especialmente antes de comer y de dormir.
  • Mantener al niño bien hidratado evitando que se fatigue en este proceso. Para ello, es aconsejable realizar tomas pequeñas y frecuentes.
  • Controlar la temperatura varias veces al día y bajar la temperatura, administrando un antipirético, en caso de fiebre.
  • Evitar ambientes cargados o con humo.

En caso de que el niño requiera hospitalización, normalmente, se le administrarán líquidos y oxígeno y, en casos muy graves, se le colocará un respirador para ayudarle a respirar hasta que su evolución sea favorable.

Prevención:

Debemos recordar que, la medida más eficaz para prevenir la transmisión de enfermedades respiratorias es el lavado de manos frecuente.

Además, es conveniente evitar el contacto de los lactantes con personas que estén resfriadas siempre que sea posible. Si la persona resfriada es la que está a cargo de los cuidados del bebé, sería recomendable el uso de la mascarilla.

Y, teniendo en cuenta que el VRS es el principal causante de la bronquiolitis, cabe destacar la reciente autorización en España de dos anticuerpos monoclonales para la inmunización pasiva de los lactantes. Estos anticuerpos son:

  • Palivizumab (Nombre comercial Synagis®).
  • Nirsevimab (Nombre comercial Beyfortus®).

La Comunidad Autónoma de Madrid apuesta por una estrategia de inmunización para prevenir la morbi-mortalidad por VRS en la población pediátrica que más se ve afectada por este virus.

En esta línea, ha iniciado una campaña de vacunación que comenzó el día 1 de octubre de 2023 y que finalizará el día 31 de marzo de 2024, para administrar el anticuerpo monoclonal nirsevimab a:

  • Menores de 6 meses (nacidos entre el 01/04/2023 y el 30/09/2023): al inicio de la temporada.
  • Recién nacidos en la temporada (nacidos entre el 01/10/2023 y el 31/03/2024): en un momento próximo al nacimiento.

El anticuerpo monoclonal nirsevimab se comercializa en forma de jeringa precargada, en dos presentaciones, que se administrará en dosis única en función del peso del lactante:

  • Lactantes de <5 Kg: jeringa precargada de 50 mg de nirsevimab/0,5 mL.
  • Lactantes de ≥5 Kg: jeringa precargada de 100 mg de nirsevimab/1 mL.

Atención Farmacéutica:

Desde la oficina de farmacia, es importante que colaboremos particularmente en la divulgación de tres de los puntos que hemos expuesto anteriormente:

  • Medias para prevenir el contagio.
  • Medidas de soporte para tratar la bronquiolitis en casa, ya que la mayoría de los casos son leves.
  • Signos de alarma ante los cuales es importante acudir a un hospital.

 

Además, siempre podemos resolver las dudas que a menudo sobrevuelan en caso de bronquiolitis.

-Mi hijo lleva unos días con síntomas de bronquiolitis, ¿conviene que hable con el pediatra para que le mande un antibiótico u otro tipo de fármaco?

-No. La bronquiolitis es una infección vírica y, por tanto, no la vamos a tratar con antibióticos. Con respecto a otro tipo de medicamentos, la Comisión Técnica de coordinación de la información de la Consejería de Sanidad de la CAM indica lo siguiente:

  • De forma general, no se deben utilizar jarabes para la tos, mucolíticos o descongestionantes nasales.
  • No hay evidencia científica de que la bronquiolitis mejore con fármacos como salbutamol, adrenalina o suero salino hipertónico inhalado.
  • No hay evidencia científica de que los corticoides orales, inyectados o inhalados sean efectivos en la bronquiolitis.

-Si mi hijo ha tenido bronquiolitis, ¿significa que va a ser asmático en un futuro?

-No necesariamente. Pero hay que tener en cuenta que sí existe evidencia científica para relacionar la bronquiolitis y el desarrollo de sibilancias (pitos) recurrentes, en años posteriores. Por lo tanto, si un niño ha tenido una bronquiolitis, en catarros futuros tendremos que estar atentos a los signos de alarma.

-¿Puede ayudar la fisioterapia respiratoria a una mejor evolución de la bronquiolitis?

-En principio no está demostrado que tenga un beneficio clínico. Pero podría tenerse en cuenta en el caso de pacientes que tengan una enfermedad asociada que haga que necesiten, de forma adicional, un drenaje de mucosidad.

 

Blanca Aniceto Nieto.

Farmacéutica del Servicio de Información Técnico-Profesional

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