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Cómo prevenir patologías invernales

Son las enfermedades que suelen aparecer, con mayor frecuencia, durante la temporada invernal. Con la llegada del invierno, la bajada de temperaturas provoca un aumento de patologías relacionadas con el aparato respiratorio. Suelen ser leves, por lo general, se resuelven satisfactoriamente en un periodo corto de tiempo con la ayuda del farmacéutico, el cual desempeña un papel fundamental en el cuidado de la salud del paciente, ya que le da información y recomendaciones precisas, además de ofrecerle las soluciones personalizadas que mejor se adapten a su patología. En algunos casos, por enfermedades previas o de base, podrían complicarse, en ese caso se deberá derivar al médico.

 

Resfriado 

Enfermedad infecciosa poco grave, se contagia con cierta facilidad y es producida por distintos virus. El hecho de estar en sitios cerrados y poco ventilados aumenta su prevalencia. La sintomatología más común es malestar general, congestión nasal, tos, estornudos, dolor de garganta y de cabeza, fiebre no muy alta. No suelen durar más de una semana y los síntomas suelen ir remitiendo de forma gradual.

 

Decálogo patologías invernales

 

Gripe 

Cada año se manifiesta en forma de epidemia, es de tipo vírico y suele alterar la mucosa respiratoria de manera más grave que en los resfriados. Presenta una alta capacidad de transmisión. Su sintomatología suele aparecer entre 1 a 4 días desde que se entra en contacto con el virus. Consiste en fiebre alta, por encima de 38ºC, dolor fuerte de cabeza, dolores musculares y articulares importantes, tos seca, dolor de garganta, congestión nasal y escalofríos. Todos estos síntomas aparecen con distintos niveles de intensidad. Aunque suele remitir, si no hay complicaciones, en una semana. La debilidad y la fatiga suelen mantenerse varias semanas. Las vacunas antigripales son, a día de hoy, la forma más eficaz de prevenir la gripe de manera segura y con alta efectividad. Anualmente se establecen las recomendaciones para determinar la composición de las vacunas, por lo que es necesario vacunarse cada año. Principalmente se recomienda la vacunación a las personas mayores de 65 años, a los menores de 65 años que presenten alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe, y en general a las personas que estén en contacto con los grupos vulnerables.

 

Faringitis 

Consiste en la inflamación de la mucosa de la faringe, puede estar producida por factores irritantes, virus o bacterias. La sintomatología suele ser dolor y enrojecimiento de garganta, dificultad al tragar, pérdida de apetito, ronquera, tos, fiebre. Las faringitis de tipo vírico suelen ser más benignas que las de origen bacteriano que pueden complicarse, por ejemplo, produciendo abscesos. Ambas se transmiten siendo más contagiosas las víricas que las bacterianas. La faringitis de origen no infeccioso, las causas más comunes son por reflujos, alergias, tabaco, dormir con la boca abierta, hablar durante muchas horas, alguna enfermedad autoinmune…

 

Bronquitis 

Es la inflamación de los bronquios, que son los encargados de conectar la tráquea con los pulmones, por lo que provoca dificultad respiratoria y sibilancias. Es una inflamación de las vías respiratorias bajas. Se presenta habitualmente como bronquitis aguda, y es de tipo vírico, puede aparecer como consecuencia cuando algún resfriado no se cura correctamente, aprovechando la vulnerabilidad del paciente en ese momento. Los síntomas se manifiestan con tos persistente, mucosidad, flemas, fiebre, dolor en el pecho, dificultad para respirar, pitos. La bronquitis crónica suele estar producida por exposiciones prolongadas al humo del tabaco, contaminación del aire, gases, antecedentes de enfermedades respiratorias, EPOC… En este caso la dificultad respiratoria es más grave ya que las vías respiratorias están inflamadas constantemente.

 

Tratamientos 

  • Tratamiento farmacológico: Según la sintomatología que se muestre, se podrán usar distintos fármacos para paliarlos como pueden ser; analgésicos, antitérmicos, antiinflamatorios (paracetamol, ibuprofeno…), antigripales, jarabes para aliviar la tos tanto productiva (como guaifenesina) como no productiva (dextrometorfano), bucofaríngeos, descongestivos nasales. En el caso de ser necesario el uso de antibióticos o antivirales serán bajo control y prescripción médica.
  •  Tratamiento no farmacológico: Beber abundante líquido para mantener el cuerpo bien hidratado, mantener reposo, lavados nasales con agua de mar isotónica o hipertónica, en algunos casos se recomienda el uso de humificadores.

 

Isabel López Quiroga

Farmacéutica del Servicio de Información Técnico Profesional del COFM

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