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158 maneras de ser farmacéutico

Formas de ser y ejercer la profesión hay tantas como farmacéuticos. Basta con echar un vistazo al número especial que Schironia –la revista científica del COFM- ha lanzado con los resúmenes de las experiencias científicas seleccionadas en la última edición de Infarma Madrid 2014, para darse cuenta de nuestro potencial sanitario y científico.

Hay compañeros que se han centrado en estudiar las causas y los factores que más influyen en el incumplimiento terapéutico, uno de los caballos de batalla de la profesión y el Sistema Nacional de Salud. Se trata de un acercamiento más estrecho a las necesidades de los pacientes para explorar nuevos medios y servicios que nos permitan ofrecer más valor añadido y, con ello, obtener mejores resultados de salud.

Otros, en cambio, han incidido en el valor del autocuidado teniendo en cuenta, eso sí, los riesgos asociados a la automedicación irresponsable para alertar de la necesidad de reducir el consumo innecesario de los fármacos y potenciar su seguridad. Ambos aspectos requieren el concurso de un farmacéutico como auténtico experto en el medicamento para alertar de interacciones y PRM e identificar grupos de pacientes de riesgo.

Hay una preocupación especial por explotar el alcance de la intervención farmacéutica en pacientes concretos, ya sean crónicos, polimedicados, diabéticos, renales, hipertensos o con insuficiencia venosa, o en la aplicación de tratamientos concretos, como vacunas, AINES, bisfosfonatos, o antihipertensivos. Una implicación profesional que, traducida en datos y resultados, ofrece la dimensión real de la labor asistencial que desempeña el farmacéutico a la hora de reducir urgencias hospitalarias y consultas sanitarias para garantizar la sostenibilidad del sistema.

Existe también un interés creciente por ampliar el campo de intervención del profesional, bien explotando el área de la prevención a través de cribados poblacionales o del diagnóstico precoz mediante el control de biomarcadores. Pasos profesionales que deben ir acompañados de una integración real dentro del equipo multidisciplinar de profesionales sanitarios, trabajando juntos por mejorar los resultados en salud de los pacientes.

Los nuevos canales de venta y el uso de herramientas informáticas y tecnológicas también están también muy presentes en la selección de estudios, una vez que se impone la necesidad de adaptarse para responder con eficacia a un ciudadano que busca información e interactúa a través de múltiples canales.

Los profesionales también buscan un mayor protagonismo social para atender demandas como la asistencia domiciliaria o para asumir un papel más relevante en la atención de grupos de población desfavorecidos, con riesgo de exclusión social.

En definitiva, hay muchas formas de ejercer como farmacéutico, desde la oficina de farmacia, la farmacia hospitalaria, laboratorio, universidad o cualquiera de las muchas modalidades de actividad que enriquecen nuestra actividad. Es una muestra del empuje y la fuerza de una profesión que se hace preguntas y que propone soluciones para seguir creciendo.

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