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Vitamina D y COVID-19

La vitamina D es una vitamina liposoluble cuya fuente principal es la síntesis endógena. El cuerpo produce vitamina D cuando la piel se expone directamente al sol; la exposición de cara, piernas y brazos durante unos 10 minutos dos o tres veces por semana puede ser suficiente para obtener la cantidad de vitamina D necesaria. Por otra parte, disponemos de alimentos ricos en esta vitamina como los pescados grasos (salmón, atún, anchoas, dorada), los huevos (sobre todo, en la yema) y lácteos.

Actúa como una hormona con múltiples funciones en el organismo. Es esencial para el sistema esquelético, ya que ayuda a la absorción del calcio y también se sugiere que juega un papel importante en la regulación del sistema inmune.

Dos mecanismos básicos generales deberían ser considerados:

Acción antiinfecciosa e inmunomoduladora, que ejerce mejorando las barreras intercelulares por estímulo de la inmunidad innata, como también por modulación de la inmunidad adaptativa. También la vitamina D reduce la producción de citoquinas inflamatorias, como IL-2 e interferón gamma (INF-γ). Esto explicaría los resultados positivos en estudios con influenza, coronavirus y otras infecciones respiratorias. Se ha descrito relación inversa entre niveles séricos de vitamina D y prevalencia de patología infecciosa respiratoria.

Inhibición del sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA), que se exacerba en la infección por COVID-19 debido a que el virus se une a la ECA2 (enzima convertidora de angiotensina tipo 2), quedando disponible más angiotensina II para causar daño. La vitamina D inhibe mediadores del SRAA y, al inhibir la actividad ECA y aumentar la ECA2, disminuye los niveles de angiotensina II.

Aunque la vitamina D juega un importante papel en la modulación de la respuesta inmune y gran cantidad de datos epidemiológicos indican que su  déficit aumenta el riesgo de enfermedades infecciosas, actualmente no se dispone de evidencia sólida en cuanto al papel del déficit de la vitamina D en la infección por SARS-CoV-2 o sus implicaciones terapéuticas.

Desde la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), se aconseja medir los niveles séricos de los grupos de riesgo con el fin de valorar la prescripción de suplementos de vitamina D a las personas que tengan esta deficiencia dentro o fuera del contexto de la pandemia, enriquecer la dieta con alimentos ricos en vitamina D y exponerse al sol de forma moderada.

 

Texto:

Dra. María Isabel Rodríguez Tejonero.

Servicio de Información Técnica del COFM

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