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La vejez y el futuro de la farmacia

El futuro de la farmacia comunitaria en España, como la mayoría de las profesiones en nuestro país, pasa por su adaptación a una realidad incuestionable: el envejecimiento de la población. Según los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE) a partir del 2018 España tendrá más defunciones que nacimientos, se trata de una consecuencia de la evolución de la pirámide de población y de la progresiva reducción de mujeres en edad fértil. En los próximos cuarenta años nacerán en España 4,6 millones de niños, un 24% menos que en los cuarenta años anteriores. Por otra parte, seguirá aumentando la esperanza de vida que se situará en 86,9 años para los hombres y en 90,7 años para las mujeres, es decir casi ocho y seis años, respectivamente, más que ahora. España se encuentra entre los países más envejecidos del mundo. Mientras que en la actualidad hay 2,5 millones de ciudadanos mayores de 80 años, en el 2052 serán 6 millones.

El envejecimiento, en la mayor parte de los casos, con una aparición más temprana o tardía, va asociado a la cronificación de enfermedades y a la comorbilidad, que necesitan una respuesta farmacológica y una atención a los problemas de adherencia. Asimismo, la cronicidad paulatinamente se asocia a una pérdida de autonomía personal y una mayor dependencia, que requiere una respuesta social. Los farmacéuticos comunitarios, por su preparación y amplitud curricular, tienen mucho que aportar en el terreno de detección de problemas de medicación, mejora de la adherencia, actuaciones preventivas y de salud comunitaria o seguridad alimentaria. Un ámbito de actuación adecuado para ampliar las funciones tradicionales de adquisición, custodia y dispensación de medicamentos, y que se enmarcan en el actual desarrollo de un catálogo de servicios farmacéuticos asistenciales, de formación o de información que podrán ser cofinanciados por la Administración sanitaria o directamente financiados por esos usuarios.

En la imagen, un fragmento del cuadro “Alegoría del tiempo gobernado por la prudencia”, pintado por Tiziano en 1565 y conservado en la Galería Nacional de Londres. El anciano es un autorretrato del propio Tiziano, el centro lo ocupa su hijo Orazio y a la derecha esta su nieto Marcos. Hay un juego de luz en el que las tinieblas captan a Tiziano representando el pasado, la transparencia ilumina a su hijo en el centro de la vida, y el resplandor invade a su nieto que representa el futuro.

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