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La única dieta post excesos navideños

Después de los excesos navideños llegan los remordimientos y, junto a ellos, los buenos propósitos. Ambos están muy bien y nunca es tarde para empezar a incorporar a nuestro estilo de vida hábitos que son saludables, pero sin confundir lo que es saludable de lo que no lo es.

Lo más importante es que las dietas milagrosas no existen. Un régimen alimenticio altamente restrictivo mantenido en el tiempo no es nada recomendable. No sirve de nada dejar de comer drásticamente, alimentarse solo de líquidos o restringir la alimentación solo a productos “light”.

Para contrarrestar los excesos y perder esos kilos que hemos ganado durante estas fechas solo hay dos vías: llevar una alimentación controlada y equilibrada y realizar actividad física.

 

Las pautas nutricionales tras los excesos navideños son las mismas que se recomiendan en una dieta saludable:

Realizar cinco comidas al día sin saltarse ninguna. Esto permite mantener activo nuestro metabolismo y favorecer la pérdida de peso. Con cinco comidas al día se evitará el picoteo entre horas. De las cinco comidas, dos de ellas, el almuerzo y la merienda deben ser livianas, incluyendo fruta de temporada, yogures desnatados, infusiones sin azúcar, galletas integrales, tortas de arroz integrales…

Beber al menos 2 litros de agua diarios, equivalente a unos 8 vasos de agua. Esto mantiene el organismo hidratado y nos ayuda a eliminar las toxinas. Por supuesto, evitar el alcohol y las bebidas azucaradas.

-Utilizar métodos de cocinado al vapor, plancha, horno, microondas, hervido, papillote… Evitar rebozados, fritos, empanados y conservas.

Comer despacio y masticar bien los alimentos

Hacer ejercicio físico, entre 30 y 60 minutos al día

Como norma general se recomienda tomar a diario frutas y verduras; pescados, de tres a cuatro veces por semana, y legumbres, al menos dos veces por semana. No consumir más de tres huevos por semana. Las carnes que sean magras. Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, verduras y hortalizas, que aumenta la sensación de saciedad y combaten el estreñimiento. Moderar el consumo de sal y sustituirlo por otras especias (ajo en polvo, limón, cebolla, perejil, hierbas aromáticas…).

Y no olvidemos tener precaución si padecemos alguna enfermedad, como diabetes, patología renal o hepática o alteraciones tiroideas. Antes de someterse a una dieta, consulte con su médico o farmacéutico.

 

Texto:

Inmaculada Castillo Lozano (farmacéutica del Servicio Técnico-Profesional del COFM)

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