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Todo lo que debes saber sobre la astenia otoñal

Con la llegada del otoño, el descenso de las temperaturas, los cambios de horarios, y menos horas de luz solar, muchas personas sufren una extraña sensación que es lo que se conoce como astenia otoñal. Aunque, afortunadamente, la mayoría se adapta perfectamente a este cambio de estación, lo cierto es que, cada vez más, aumenta el número de personas que padece este síndrome otoñal debido a los cambios medioambientales, lo que hace que se alteren los biorritmos, las horas de sueño y esto puede afectar negativamente en el estado de ánimo de cualquier persona.

Los síntomas de este trastorno pueden variar de una persona a otra y suelen ser cansancio, debilidad, somnolencia, dificultad de concentración y apatía. También pueden aparecer otros signos, como irritabilidad, falta de apetito, disminución de la líbido e, incluso, un descenso de las defensas de nuestro cuerpo.

La causa principal de esta alteración es la melatonina, una hormona encargada de regular el sueño. Su producción aumenta con la reducción de luz solar y este incremento provoca una bajada de serotonina, conocida como la hormona de la felicidad. El resultado de registrar mayores niveles de melatonina y menores de serotonina provoca en algunas personas tristeza, somnolencia, apatía y cansancio, que suele durar aproximadamente entre 15 días o, como mucho, un mes.

En el caso de que una persona continúe con estos síntomas de agotamiento y dure más de un mes, se aconseja acudir al médico porque puede tratarse de una enfermedad que requiere tratamiento, como la anemia, fatiga crónica e, incluso, hipotiroidismo.

Los expertos aseguran que cualquier persona puede padecer la astenia otoñal, aunque son las mujeres entre los 25 y 50 años las más propensas a tenerla, mientras que los niños y los mayores son los que menos posibilidades tienen de presentarla.

Sin duda, la clave para hacer frente a la astenia otoñal es la prevención. Por ello, se debe seguir una dieta equilibrada que incluya verdura y hortalizas para asegurar la ingesta de vitaminas y minerales. También es fundamental dormir bien, como mínimo ocho horas al día. Se aconseja seguir una rutina de sueño, es decir, acostarse y levantarse a las mismas horas, mantener hábitos de vida saludable y practicar ejercicio físico de intensidad moderada.

Autora: Ana Quevedo Suárez

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