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¿Tengo gripe o catarro?

Tras el ‘veranillo’ de San Miguel  comienza la bajada de temperaturas. Es el momento de evitar corrientes de aire y empezar a abrigarse por las mañanas y por las noches para esquivar así los catarros típicos del otoño. Para prevenirlos es necesario evitar cambios bruscos de temperatura, protegerse del frío y siempre ayuda seguir una alimentación sana y variada y realizar ejercicio físico.

Pero cuándo sabremos si padecemos un catarro o una gripe. Conocer las diferencias entre el resfriado común o la gripe ayudará a aplicar el tratamiento idóneo y evitar mayores complicaciones, como puede ser una neumonía.

El resfriado común o catarro es una infección viral leve del sistema respiratorio superior, causada principalmente por rinovirus y coronavirus, que se cura en pocos días sin dejar secuelas. Los síntomas más comunes son congestión nasal, dolor de cabeza y de garganta, tos y una sensación de malestar general. La fiebre puede durar entre 1 y 2 días.

Sin embargo, la gripe es una infección vírica que afecta principalmente a la nariz, la garganta, los bronquios y, ocasionalmente, los pulmones. La infección dura generalmente una semana y se caracteriza, a diferencia del catarro, por la aparición súbita de fiebre alta, dolores musculares, cefalea y malestar general  importante, tos seca, dolor de garganta y rinitis, problemas que suelen obligar al enfermo a quedarse en cama. La fiebre es constante durante todo el tiempo y, además, pueden llegar a aparecer vómitos y diarreas, entre otras molestias.

Para reconocer si estamos ante una u otra enfermedad es conveniente conocer la diferencia de los síntomas. De esta forma, no confundiremos la gripe con el catarro. El estado de ánimo del paciente es fundamental para saber si se trata de gripe, ya que esta última produce un mayor malestar en el paciente, desánimo, desgana y agotamiento. Mientras que en el catarro esto no sucede.

No hay cura para un resfriado o para la gripe. Los antibióticos no sirven para tratar los virus, aunque sí existen unas medidas generales para combatir los síntomas de ambas enfermedades, como beber suficiente cantidad de líquidos, guardar reposo y utilizar un humidificador para limpiar las vías respiratorias. Los analgésicos, antitusígenos o descongestionantes pueden ayudar a aliviar, aunque será el médico quien deba indicar cuál es el más conveniente y las dosis necesarias. Para el tratamiento de la gripe se pueden administrar antivíricos, que deben ser tomados dentro de las primeras 48 horas de la infección para que sean eficaces, pero lo único que se consigue es que la infección sea más leve.

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