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Si no puedes ser león, evoluciona como el zorro

Esopo, del que no está probada su existencia real, parece que fue un esclavo que vivió en la antigua Grecia hacia el año 600 antes de nuestra era. Consiguió convertirse en liberto y la tradición le señala como autor de numerosas fábulas. Cuentos didácticos con animales parlantes que desarrollan un historia corta que termina con una moraleja.

Una de la fabulas atribuidas a Esopo, cuenta que un león, un zorro y un asno se asociaron para ir de caza. Cuando tuvieron bastante el león ordenó al asno que hiciera el reparto. El asno hizo tres partes iguales. El león se indignó y devoró al asno, después ordenó al zorro que hiciera el reparto. El zorro hizo dos partes, una que contenía casi todo y otra, mínima, con apenas unas piltrafas. Después llamó al león y le dijo que escogiera. El león tomo para sí la parte mayor y preguntó al zorro quien la había enseñado a repartir tan bien. El zorro contestó que el asno, pues había aprendido de sus errores. Algunas versiones alargan el cuento señalando que el zorro, considerado uno de los animales más sagaces, continuó aprendiendo de sus errores y, finalmente, optó por no depender del león para procurarse su sustento y dedicarse a cazar por su cuenta con lo que le fue mucho mejor.

Aplicado al mundo de la Farmacia española de los últimos años, esta  fábula tiene una absoluta vigencia. El mercado del medicamento, fuertemente intervenido por la Administración, depende entre un 70 y un 90%, aproximadamente, de la prestación farmacéutica pública. Por su capacidad de ordenar y decidir, la Administración cuando han surgido problemas para financiar los medicamentos del Sistema Nacional Salud, se ha comportado como el león y ha optado por descuentos y rebajas de precios que han dejado tan escueto el margen profesional de las farmacias, que ha dejado su propia viabilidad económica seriamente dañada y en algunas ocasiones quebrada.

El tiempo ha demostrado que la voracidad de león parece no tener límites y que incluso habiendo desaparecido todas las circunstancias que concurrían cuando se aprobó el tristemente famoso Real Decreto Ley 5/2000, se aplican los descuentos por él instaurados, amen de otros nuevos y de una continua bajada de precios que afectan directamente al margen profesional de los farmacéuticos.

Los zorros supervivientes deberían evolucionar como el de la fábula de Esopo; es decir, dejar de depender de las piltrafas del reparto del león o márgenes por la dispensación de medicamentos financiados, y buscar, además de esta, otras vías de sustento en otros lares.

El camino ya se ha iniciado y los zorros están en condiciones de probar sus capacidades en terrenos para los que están bien preparados, como puede ser la “cartera de servicios”.

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