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San Fermín y la Farmacia Hispana

“7 de julio, San Fermín”, copatrón de Navarra junto con San Francisco Javier, es una de las fiestas más universales por sus famosos encierros de toros, gracias al escritor norteamericano Ernest Hemingway tras el éxito de su novela “Fiesta” (1927).

San Fermín es un mártir cristiano del siglo III. Nacido en Pompaelo (La ciudad de Pompeyo–actual Pamplona), era hijo de Firmo un senador que gobernó Pamplona. Fermín se convirtió al cristianismo y fue bautizado por San Saturnino de Tolosa. A los 18 años fue ordenado sacerdote y marchó a Amiens, en el norte de Francia, donde fue nombrado obispo a los 24 años. Era la época convulsa de la larga caída del Imperio Romano y tras la toma de Amiens por bárbaros germanos fue decapitado a los 31 años por no renunciar a su fe. Relacionar a San Fermín con la Farmacia Hispana es discutible, pero existen algunos indicios que pueden servir de pie para investigaciones rigurosas. Lo que sí sabemos es que en siglo XII, en el año 1186, Pedro, obispo de París, llevó de Amiens a Pamplona una reliquia con la cabeza de San Fermín. ¿Qué significado tiene este traslado?

Aventuramos algunas hipótesis, todas ellas relacionadas con el Camino de Santiago. Por una parte, los distintos caminos de Santiago están asentados sobre antiguas calzadas romanas. Entre las principales rutas a Santiago desde Francia, la llamada Vía Turonensis tiene su origen en París. No obstante, algunos autores sitúan su origen un poco más al norte, en Amiens, la ciudad donde murió San Fermín. Amiens se encuentra en la calzada romana Brunehaut que unía Colonia (Alemania) con París. Por otra parte, en Amiens se encuentra la catedral gótica con la torre más alta de Francia. La representación de un mapa celeste que reprodujera como estrellas la ubicación de las catedrales de Francia, con la de Amiens en un extremo, asemeja según algunos autores la constelación de Virgo, que los celtas identificaban con Duna, la diosa madre de los celtas. Recordemos el sincretismo de los primeros siglos del cristianismo que fusionaron esa divinidad pagana con “Notre-Dame”, “Nuestra Señora”.

El siglo XII representó la eclosión, la fama europea, de la peregrinación a Santiago de Compostela, en el “finis terrae”, el fin del mundo conocido. Ese mayor conocimiento del Camino de Santiago se debió a la difusión, por parte de los monjes cistercienses, del llamado Códice Calixtino, una recopilación de leyendas y milagros de Santiago de los siglos anteriores, que, por otra parte, está considerado como la primera guía de viajes.

El hecho de que precisamente en el siglo XII se decida trasladar la reliquia de San Fermín  desde Amiens hasta Pamplona, primera ciudad importante del Camino de Santiago en tierras hispanas, tiene que ver con una intención de aumentar la promoción de la fama del Camino, cuyos detalles concretos se nos escapan. A pesar de ello, se trata de un hecho probado y, a partir de ahí, puede permitírsenos relacionar a San Fermín con el origen de la Farmacia Hispana, puesto que éste no es otro que las boticas monacales que se fueron estableciendo y evolucionando a lo largo del Camino de Santiago.

En la imagen, el busto de San Fermín en la iglesia de San Lorenzo de Pamplona.

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