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Rosácea o el falso acné que afecta a los adultos

Más de cuatro millones de personas sufren rosácea en España, una enfermedad inflamatoria crónica y progresiva de la piel provocada por el enrojecimiento de la cara, que se localiza preferentemente en la frente, barbilla, mejillas y parte inferior de la nariz. Por lo general afecta a mujeres adultas entre los 30 y 60 años y de tez clara con signos de elastosis solar (pérdida de colágeno) y de envejecimiento de la piel por exposición al sol. Aunque la prevalencia en las personas con piel oscura es menor, la gravedad de la afección en estos casos suele ser mayor.

Esta es una enfermedad benigna, pero crónica, que inicialmente cursa con eventuales episodios de enrojecimiento y se van agudizando con el tiempo si no se controla con tratamiento adecuado. De hecho se le conoce erróneamente como el acné de adulto por la aparición de granitos en la cara que pueden convertirse en pequeñas líneas coloradas denominadas telangiectasias. Ocasionalmente pueden aparecer síntomas detrás de las orejas, en el escote, la espalda, el cuero cabelludo, las caderas y los muslos. Un alto porcentaje de los pacientes con rosácea presentan molestias oculares relacionadas con esta enfermedad. Los síntomas que pueden aparecer son muy variados, desde la intolerancia a las lentes de contacto y la sequedad ocular, pasando por blefaritis, formación de orzuelos e incluso daño corneal.

Como en cualquier enfermedad de curso crónico, y más aún cuando la zona afectada es la cara, este cuadro afecta profundamente la calidad de vida de estos pacientes, provocando sentimientos de vergüenza, disminución de la autoestima, dificultades laborales, ansiedad e incluso depresión y agotamiento.

Aunque se han realizado numerosos estudios, todavía se desconoce el origen exacto de esta enfermedad. En la actualidad, se barajan diversas hipótesis, como ciertos trastornos digestivos; diarrea, estreñimiento, vómitos o náuseas han sido relacionados con el desencadenamiento de la rosácea. Algunos autores consideran que el factor psicológico puede ser el responsable específico de esta afección.

Teniendo en cuenta que la rosácea es una enfermedad crónica con períodos de exacerbación y períodos de mejoría el paciente suele conocer qué factores empeoran el cuadro. Es conveniente evitar la exposición al sol, por lo que resulta indispensable usar un protector solar adecuado y de manera correcta. También es conveniente evitar cambios bruscos de temperatura y las fuentes de calor o frío. Además, se desaconseja el consumo de alcohol, tabaco, comidas especiadas y quesos fermentados. Tampoco se recomiendan las comidas y bebidas muy calientes y hay que tener en cuenta que la ansiedad y el estrés suelen provocar una exacerbación de la rosácea.

Actualmente los tratamientos han avanzado mucho y según el grado de rosácea el dermatólogo estimará oportuno pautar el indicado. Como siempre, el farmacéutico puede aconsejar sobre la conveniencia de acudir al médico o aconsejar qué tipo de productos pueden aplicarse.

Un comentario

15 Noviembre, 2016 a las 2:14 am

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