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Rojeces faciales, ¿qué puedo hacer?

En esta época del año, es frecuente el enrojecimiento facial en la zona de las mejillas, ¿por qué sucede, qué puedo hacer para evitarlo, las puedo eliminar? Continúa leyendo y seguro que te resolvemos todas tus dudas al respecto.

La piel sensible es una piel por su propia naturaleza delicada, clara, fina y poco resistente a las agresiones externas, por lo que se irrita muy fácilmente y se manifiesta con la aparición de rojeces en la cara, principalmente en las mejillas. Se caracteriza por:

  • Presentar menor cantidad de lípidos.
  • Tener mayor sequedad y se descama con facilidad, debido a que hay mayor pérdida transepidérmica de agua.
  • Tener la epidermis invadida por fibras nerviosas superficiales.

Estos cambios originan la pérdida de la función barrera, que perjudica la resistencia a la penetración de microorganismos o sustancias externas, así como una pérdida de elasticidad, que origina pequeñas fisuras y descamación, facilitando la penetración de sustancias agresivas e irritantes.

La piel sensible puede cursar con diferente sintomatología: aparición frecuente de enrojecimiento, inflamación, picor, sensación de tirantez, comezón, sequedad, descamación, prurito, envejecimiento, etc.

Las rojeces faciales pueden ser intermitentes o permanentes y si no se tratan pueden evolucionar y dar lugar a finos filamentos de color rojizo que aparecen normalmente en forma de árbol. Estos se conocen como telangiectasias o arañas vasculares y delatan la presencia de un problema estético muy prevalente: la cuperosis, que se manifiesta principalmente en mujeres de entre 30 y 50 años que poseen una piel sensible. Si no se trata adecuadamente y no se evitan los factores que lo agravan, este trastorno puede complicarse y dar lugar a la rosácea que es ya una enfermedad crónica de la piel.

¿Qué provoca la reacción de una piel sensible?

La piel sensible es una piel frágil que se ve afectada por:

  • Factores ambientales externos:
  • los cambios bruscos de temperatura, el calor excesivo que emana de la calefacción, ambientes cargados de humo, el frío intenso, el azote del viento, la radiación solar diaria, la contaminación atmosférica…
  • Tratamientos tópicos cosméticos: como detergentes y productos anti acné.
  • Factores internos:
  • falta de sueño, cansancio, estrés,
  • alimentación (sustancias picantes, comidas con muchas especias)
  • alcohol
  • fumar
  • estados patológicos (hipertensión, diabetes, etc.).

En nuestra sociedad cada vez hay más conciencia sobre cómo cuidar la piel ante el sol, pero no ocurre lo mismo con el frío y el viento, que también pueden causar importantes daños en la piel. Si no la protegemos adecuadamente, el frío puede llegar a dañarla de manera que se reseque, aparezcan zonas enrojecidas e incluso se descame.

Cuidados diarios

Además de cuidar la alimentación y la hidratación, es necesario reducir la exposición al agente causante y utilizar productos especialmente indicados para pieles sensibles. Los tratamientos actuales pueden hacer que las rojeces prácticamente desaparezcan, al igual que ayudan a prevenir su aparición.

El objetivo del tratamiento es atenuar la reactividad cutánea inmediata y a largo plazo, reducir su umbral de reacción y proteger frente a agentes irritantes, sensibilizantes y alergénicos. Además, buscamos recuperar el estado y la función normal de la piel.

Lo ideal es emplear cremas enriquecidas con ingredientes lubricantes que aporten lípidos para formar un velo protector contra los factores ambientales. Además, para sumar hidratación, elegiremos cremas con colágeno y/o ácido hialurónico que retienen gran cantidad de agua. Las cremas denominadas anti-rojeces contienen principios activos que protegen y refuerzan la pared de los capilares dérmicos, además de principios activos antiinflamatorios que ayudan a calmar la irritación.

Los principios activos más comúnmente usados son:

Principio Activo Función
Bisabolol Calmante, anti-inflamatorio y protector
Dexpantenol Propiedades regenerantes, calmante
 

Centella asiática

Calma el enrojecimiento

Repara el tejido epidérmico

Acelera la renovación celular

Vitamina E Protectora
Germen de trigo Emoliente
Lecitina Emoliente
Extracto de Ruscus Mejora la resistencia de los capilares sanguíneos que tienden a dilatarse con los cambios bruscos de temperatura
Rosa mosqueta Propiedades regenerantes y cicatrizantes

 

También podemos recomendar maquillajes y cremas con color especialmente indicados para cubrir la rojeces y las pequeñas imperfecciones. Aplicaremos muy poca cantidad, usando los propios dedos o una esponja, mediante ligeras presiones lo difuminaremos hasta conseguir que se funda con la piel, consiguiendo así una tez uniforme.

No podemos olvidar que para completar el tratamiento, este debe ir acompañado de una serie de medidas higiénicas adecuadas:

  • Limpiar diariamente el cutis con los dedos, usando un limpiador suave
  • Secar, sin frotar, con una toalla de algodón
  • No hacer exfoliaciones que irriten la piel y estimulen la aparición de rojeces
  • Aplicar diariamente un protector solar
  • Utilizar formulaciones con pocos ingredientes y exentas de perfume y alcohol

Autora: Rebeca González Ginés, farmacéutica del Servicio Técnico-Profesional del COFM

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