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Parálisis de Bell: ¡Le ha dado un aire!

La parálisis facial idiopática o parálisis de Bell es la forma más frecuente de parálisis facial periférica. De forma común, las personas que lo sufren suelen decir “¡me ha dado un aire!”.

El comienzo de la parálisis es brusco, unilateral y se debe a la inflamación del VII par craneal, que es el nervio facial que controla los músculos de la cara. El paciente siente disminución o ausencia de movilidad de los músculos inervados por este nervio. Supone un gran impacto negativo en el paciente a nivel psicológico.

La causa se desconoce, aunque cada vez se asocia más con una reactivación del virus herpes simple tipo I que quedó en estado de latencia tras una infección. Algunas personas comentan que empezaron los síntomas tras haber sufrido una corriente de aire frío en la cara, como puede ser el aire acondicionado del coche que incide directamente en ella.

Los síntomas van apareciendo en 24-72 horas y pueden ser:

  • Dificultad o imposibilidad para cerrar el ojo y guiñarlo.
  • Falta de movimiento voluntario en la musculatura.
  • Incapacidad para elevar la ceja.
  • Signo de Bell: cuando el paciente intenta cerrar el ojo, la contracción del recto superior hace que el globo ocular gire hacia arriba.
  • Descenso de la comisura bucal desviándose hacia el lado sano.
  • Dificultad para soplar y silbar.
  • Alteración de la secreción lacrimal, por defecto o por exceso.
  • Dificultad para articular sonidos y palabras.
  • Disminución del gusto.
  • Aumento de la sensibilidad al sonido en el lado afectado.

El diagnóstico se hace por exploración:

  • Física, observando la dificultad de movimiento de un lado de la cara y flacidez muscular.
  • Neurológica para descartar afectación de otros pares craneales.
  • Otorrinolaringológica.
  • Análisis de sangre.

El tratamiento es necesario iniciarlo inmediatamente para que la recuperación sea lo más rápida y completa y consiste en:

  • Protección ocular con gafas de sol, lágrimas artificiales para que no se reseque el ojo, parches oculares para dormir y pomada antibiótica oftálmica para profilaxis de infecciones bacterianas.
  • El uso de corticoides todavía no ha demostrado eficacia como tratamiento, pero sí consigue acortar el tiempo de evolución. La mayoría de los casos, aproximadamente un 75%, se resuelven espontáneamente en 4-6 semanas, pero en algunos casos la recuperación no es total o tarda mucho más tiempo.
  • El masaje facial mejora el tono muscular de la cara.
  • El uso de antivirales no ha demostrado eficacia.

Por último, es muy importante hacer un buen diagnóstico y no confundir con una parálisis facial periférica secundaria debida a causas traumáticas, infecciosas, neurológicas o tumorales.

 

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