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Otitis del nadador

La otitis de nadador, también denominada otitis externaes una inflamación del conducto auditivo externo, parte del oído situada entre la oreja y el tímpano. Una forma más grave se puede diseminar hacia los huesos y el cartílago alrededor del oído. Puede ser un proceso repentino y durar poco tiempo (agudo) o ser prolongado (crónico).

 

Causas

La causa principal podría ser la combinación de una pequeña lesión en el oído junto con la presencia de humedad en el mismo, normalmente como resultado del baño en piscinas, playas o ríos, pero también es habitual que la ducha o el lavado de la cabeza puedan provocar este problema.

Las bacterias responsables de la otitis del nadador son principalmente Pseudomona aeruginosa y Staphylococcus aureus.

Ciertas enfermedades de la piel, como la dermatitis y la psoriasis, también pueden ser responsables de esta patología.

 

Síntomas

  • Dolor de intensidad variable, que aumenta al presionar en la región anterior del oído y al tirar de la oreja hacia arriba. También se acentúa al tragar.
  • Es posible que aparezca una secreción amarillenta, purulenta o con olor fétido.
  • Disminución de la audición a medida que el conducto se inflama, provocando una pérdida de audición temporal.
  • Picor en el oído. Al rascarse la zona se puede lesionar la piel, con el consiguiente empeoramiento de la infección. Por tanto, se aconseja evitar la manipulación y rascado.
  • Descamación de la piel de alrededor de la abertura del oído.
  • No suele producir fiebre.

 

 Prevención 

  • Reducir el tiempo de inmersión de los niños, usar tapones y gorros de baño o evitar sprays que puedan cambiar el pH de la piel del conducto auditivo.
  • Limpiar el oído con soluciones pulverizadas estériles de agua de mar, no con bastoncillos de algodón.
  • Evitar el uso excesivo de jabón en los oídos.
  • Secar los oídos cuidadosamente después de haber estado expuesto a la humedad o sacudir la cabeza para retirar el agua del conducto auditivo. Otra forma complementaria de sacar el agua del interior de los oídos es voltear la cabeza a lado y lado tirando del lóbulo en distintas direcciones.
  • Usar al nadar tapones de oídos específicos para frenar la entrada del agua.
  • Proteger los oídos de los productos para el cabello.
  • Evitar nadar en aguas contaminadas.
  • Visitar a un otorrinolaringólogo si se tiene mucha cera en los oídos, si esta es escamosa, hojaldrada o pica el oído.

 

Tratamiento 

El tratamiento va destinado a disminuir la infección, la inflamación y el dolor.

La inflamación y la infección se tratan habitualmente con gotas que contengan corticoides y antibióticos durante 7 días, según lo pautado por el médico.

Algunas gotas contienen anestésicos y también resulta efectivo el tratamiento antiséptico con la solución de ácido bórico a saturación con alcohol de 70º, preparación que se elabora en las oficinas de farmacia. También se podría solicitar, como fórmula magistral, una solución acuosa de ácido acético al 2%

El dolor asociado a la patología se puede tratar con analgésicos como paracetamol, ácido acetilsalicílico e ibuprofeno. Otra medida útil para paliar el dolor consiste en la aplicación de calor seco junto al oído.

Las personas diagnosticadas previamente de diabetes, disminución de las defensas, o ancianos, son más propensas a desarrollar complicaciones importantes, por lo que el seguimiento del proceso debe ser más estrecho.

La desaparición de los síntomas no siempre quiere decir que se ha curado la infección, y una resolución incompleta puede suponer la recaída en los días siguientes, sobre todo ante una pronta exposición al contacto con el agua de las piscinas o del mar.

 

¿Cómo administrar las gotas óticas?

  1. Lavarse previamente las manos.
  2. Situar al paciente sentado o acostado y con la cabeza girada o inclinada al lado contrario.
  3. Evitar que el frasco toque el pabellón auditivo o alguna otra superficie.
  4. Si el frasco ha sido refrigerado, mantenerlo en la mano al menos 5 minutos para calentarlo a temperatura corporal, es decir, a 37ºC; de lo contrario, actuaría como un estímulo térmico sobre el laberinto y provocaría un episodio agudo de vértigo.
  5. Si es suspensión, agitar durante 10 segundos.
  6. Aplicar las gotas sobre la pared lateral del conducto auditivo externo.
  7. Para facilitar una mejor introducción del medicamento debe ampliarse el diámetro del orificio acústico externo, estirando suavemente el pabellón auricular hacia atrás y hacia abajo en el caso de lactantes.
  8. Mantener la cabeza inclinada durante 3-5 minutos una vez administrado el fármaco.

Se debe tener en cuenta que, en general, las gotas óticas no deben utilizarse si hay perforación timpánica, salvo que el médico así lo aconseje.

 

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