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Información y asesoramiento al paciente oncológico desde la oficina de farmacia

El cáncer ha dejado de ser un tema tabú para la sociedad. El cambio de concepto de esta enfermedad, que con el tiempo se está convirtiendo en una enfermedad crónica gracias a los nuevos medicamentos, requiere un abordaje directo entre el paciente, su familia y los profesionales sanitarios. En este sentido, hay que recordar el papel relevante del farmacéutico como el educador sanitario realizando actividades encaminadas a la prevención de la propia enfermedad.

La proximidad y accesibilidad del farmacéutico comunitario para el ciudadano, facilita el ejercicio activo de una labor asistencial. Hay que tener presente que el paciente oncológico, en muchas ocasiones, es tratado con medicamentos de extrema toxicidad que exigen de una Atención Farmacéutica global, sobre todo en el seguimiento de todos los efectos secundarios derivados de las terapias oncológicas, pues aunque en algunas ocasiones se realizan en el hospital, el enfermo padece dichos efectos en su casa. En este escenario, y dado el arsenal terapéutico utilizado para su tratamiento, el farmacéutico se implica activamente en el cuidado del paciente para identificar, prevenir, y resolver los problemas potenciales o reales relacionados con la farmacoterapia antiálgica. 

Además, la información y asesoramiento desde la oficina de farmacia también debe contemplar otras cuestiones relevantes como aspectos nutricionales y dermatológicos. La importancia que  la dieta tiene en  la terapia durante el tratamiento es vital para  mejorar la calidad de vida del paciente oncológico; no hay que olvidar que éste puede verse afectado por diferentes alteraciones como diarrea, nauseas o anorexia. Afortunadamente, la pérdida de peso puede evitarse mediante una intervención temprana con la nutrición adecuada y las estrategias farmacológicas para el tratamiento de los síntomas.

Otro aspecto a tomar en consideración es el referente al cuidado de la piel. El médico proporciona recomendaciones al paciente y el farmacéutico refuerza esos consejos, dedicando tiempo a transmitir la importancia del cuidado de la piel mediante una correcta higiene que contemple  hidratación y fotoprotección. Al margen de estas cuestiones primarias, también hay que tener en cuenta otros aspectos derivados de la enfermedad como son la alopecia y otros efectos adversos cutáneos causados por las terapias oncológicas.

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