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Qué es el hipo y cómo librarse de él

El hipo se produce cuando hay un movimiento brusco e involuntario del diafragma. Este músculo está situado en la parte baja del pecho, entre el tórax y el abdomen y se contrae de manera rítmica y continua para ayudarnos a respirar; desciende cuando inhalamos, para que los pulmones se puedan llenar de aire y se relaja al exhalar, para que los pulmones puedan expulsar el aire a través de la nariz y la boca. Cuando el diafragma se altera, desciende de forma brusca haciendo que el aire entre en la garganta de golpe, chocando contra la laringe, provocando que las cuerdas vocales se cierren rápidamente y surge el característico sonido de ‘hip’ del hipo. Es un acto reflejo pero, a diferencia del estornudo o el reflejo de la tos, el hipo no cumple ninguna función protectora conocida.

El hipo es especialmente frecuente en la infancia, incluso desde los primeros tres meses de gestación y en niños recién nacidos. Según algunas hipótesis, los movimientos de hipo en el feto preparan los músculos respiratorios para realizar su función inmediatamente después del nacimiento.

Tipos de hipo

Hipo benigno o aislado: Es la forma más común, se producen contracciones breves, aisladas e involuntarias del diafragma, que pasan a menudo inadvertidas.  Un episodio de hipo benigno dura entre algunos segundos y algunos minutos. Se considera normal y no necesita tratamiento terapéutico. Suele ser debido a estilos de vida y hábitos alimentarios.

Hipo agudo (persistente): Contracciones repetitivas, durante al menos 48 horas, que pueden ser ruidosas y relativamente molestas para el paciente y las personas que le rodean. Tiende a desaparecer espontáneamente y puede deberse a causas alimentarias o al efecto adverso de un medicamento.

Hipo crónico, rebelde o refractario: Las contracciones de los músculos se prolongan durante varios días y no desaparecen espontáneamente. Puede ser invalidante y a menudo se necesita un tratamiento terapéutico. Puede ser el síntoma de la existencia de alguna enfermedad.

Posibles causas del hipo

El hipo puede comenzar sin una causa aparente, pero lo normal es que exista algún factor que irrite y altere el funcionamiento normal del diafragma:

  • Comer en exceso y/o demasiado rápido
  • Comer alimentos muy calientes o picantes
  • Beber alcohol, refrescos u otras bebidas gaseosas
  • Fumar
  • Situaciones emocionales, como excitación, ansiedad o nerviosismo
  • Cambios bruscos de temperatura del cuerpo
  • Ciertos medicamentos
  • Posibilidad de padecer algún tipo de enfermedad que irrite el nervio frénico, encargado del movimiento del diafragma. Estas enfermedades pueden ser entre otras la pleuresía (irritación o inflamación de la pleura, revestimiento alrededor de los pulmones) o la neumonía.
  • Trastornos metabólicos, hinchazón o irritación del estómago o la garganta, trastornos del sistema nervioso central, tumores o enfermedades cerebrovasculares, que a la larga afectan de esta forma al organismo.

Se puede actuar a tres niveles para intentar que el hipo desaparezca

  1. Respiración: En algunas fuentes se habla de una bajada del dióxido de carbono en sangre como posible causa del hipo, algo que se puede solucionar con diversos ejercicios de respiración. Puede ser efectivo aguantar la respiración (apnea), durante unos diez-quince segundos o tratar de bajar el ritmo de ésta (respirar de forma pausada y repetitivamente en una bolsa de papel). También hay un ejercicio de respiración que sirve para presionar el diafragma: respirar hondo para alcanzar el espacio situado debajo de las costillas.
  2. Diafragma: Actuando directamente sobre él, se podrá calmar el hipo. Podemos tumbarnos en el suelo y llevar las rodillas hasta el pecho, manteniéndonos en esta posición un par de minutos. También podemos agacharnos hacia delante y tratar de tocar los pies con las manos, lo que hará que se comprima el pecho y se alivie el espasmo.
  3. Distracción: Lo único que se consigue intentando acabar con el hipo, es empeorar la situación, ya que la ansiedad es uno de sus principales desencadenantes. Si nos olvidamos del hipo, probablemente desaparezca solo. El famoso método delsusto, se basa en esta premisa, si hay algo que nos llama mucho la atención el cuerpo entra en alerta y el diafragma se relaja. Hay varios métodos alternativos, como comer una rodaja de limón, chupar hielo o tomar una cucharada de azúcar y mantenerla en la boca hasta que se deshaga.

Lo normal es que el hipo desaparezca por sí solo después de unos minutos. En el caso en que persista por más tiempo de lo habitual, debemos acudir al médico, ya que puede tratarse de otro problema que se debe valorar.

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