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Farmacéuticos emprendedores: Mariano Pérez Mínguez (1809 – 1887)

Iniciamos una serie que recogerá a destacados farmacéuticos emprendedores. El término, hoy de plena moda, ya fue utilizado en 1803 por el economista francés Jean-Baptiste Say que indicó que “un emprendedor es un agente económico que une todos los medios de producción”. Mariano Pérez Mínguez, nacido en Valladolid en 1809, que alcanzó el grado de doctor en Farmacia, puede considerarse un emprendedor en el sentido más amplio de la palabra.

En la Farmacia española del siglo XIX, los farmacéuticos precisaban tanto abastecerse de productos sin elaborar en alguna de sus primeras fases de transformación o bien ya elaborados, situación en la que chocaban con el gremio de los drogueros que, por trabajar a mayor escala, imponían sus precios. Mariano Pérez Mínguez era simultáneamente droguero y farmacéutico, con establecimiento en la calle de Santiago 21, de Valladolid. En 1854 llevó a cabo un intento de asociación entre farmacéuticos individuales con el concepto de “Farmacias centrales”. Consistía en que en distintos puntos de España, farmacias ya instaladas se convirtieran en proveedoras del resto de las boticas de la zona de esos productos básicos. Se llegó a una confederación con farmacias centrales en Valladolid, Valencia, Barcelona, Zaragoza y Sevilla. En la etapa final también las hubo en Madrid y Badajoz. Para divulgar las existencias fundó el periódico “El Droguero farmacéutico”, en el que se publicaban las listas de productos que cada farmacia central ofertaba. Según explica el historiador de la Farmacia Raúl Rodríguez Nozal, “las farmacias centrales no fueron una solución a mediados del siglo XIX, porque la mayoría de los boticarios españoles se resistían a adquirir productos ya preparados”.

Pero Pérez Mínguez nunca se paraba. El 1865 se estableció en Valladolid el Colegio de Farmacéuticos de Castilla La Vieja y él fue su primer presidente. El 1875 lideró el proyecto de creación del “Laboratorio químico farmacéutico español”, como fábrica de materias primas para farmacias. De ese proyecto, que nunca vio la luz, si prosperó una densa y documentada obra, el “Diccionario General de Farmacias Técnico – Práctico”, publicado en Barcelona en 1889, dos años después de su muerte acaecida en 1887 en su ciudad natal.

La inquietud de Mariano Pérez Mínguez no se detuvo en el mundo farmacéutico. En 1856 fue uno de los fundadores del diario “El Norte de Castilla”, que después de 150 años continúa publicándose. En 1875 reactivó como presidente el Ateneo de Valladolid que había languidecido y, en 1876, fue el impulsor y mecenas del Museo Casa de Cervantes de Valladolid.

En la imagen, Mariano Pérez Mínguez según el retrato que le hizo en 1857 el fotógrafo Juan Hortelano, que se conserva en la Real Academia Nacional de Farmacia, en un collage sobre otra fotografía de la época de la calle Santiago, de Valladolid, donde tenía su establecimiento.

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