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Consejos para prevenir la infección por Listeria

 

La listeriosis, o infección por Listeria, es un tipo de intoxicación alimentaria causada por la bacteria listeria monocytogenes. Las especies del género Listeria están ampliamente distribuidas en la naturaleza; se encuentran en el suelo, materia vegetal en descomposición, agua, piensos, leche, carnes frescas y congeladas y como colonizadoras de humanos y animales.

Listeria monocytogenes es capaz de sobrevivir en un amplio rango de temperatura (entre -1,5 y 45°C), tanto en condiciones aeróbicas como anaeróbicas. El crecimiento óptimo de L. monocytogenes se produce entre 30 y 37ºC. Sobrevive a altas concentraciones de sal (como es el caso de las salmueras para la elaboración de embutidos cárnicos que pueden llegar a tener hasta un 20% de sal) y a pH bajos (hasta 3.3). La Listeria se destruye con los procesos térmicos utilizados habitualmente en la industria alimentaria como la pasteurización (75ºC durante 15 minutos) y esterilización (120ºC durante 4 minutos).

Los alimentos en los que existe más probabilidad de encontrar este microorganismo son productos crudos tanto de origen vegetal como animal y productos procesados, principalmente debido a la contaminación post-procesado y del entorno del procesamiento de alimentos.

La enfermedad afecta principalmente a mujeres embarazadas, recién nacidos, ancianos y personas cuyo sistema inmunitario está debilitado (pacientes con cáncer, VIH, etc.).

La listeriosis puede causar variedad de síntomas, según cada paciente y según la parte o sistema del cuerpo afectado. En general, los síntomas suelen incluir:

 

  • Fiebre
  • Vómitos y diarrea
  • Dolor muscular
  • Debilidad
  • Dolor de cabeza
  • Rigidez de cuello
  • Confusión
  • Pérdida del equilibrio
  • Convulsiones

 

Los pacientes con listeriosis pueden desarrollar gastroenteritis, meningitis, neumonía, osteomielitis (infección ósea), endocarditis (infección e inflamación del recubrimiento interno del corazón), bacteremia (infección bacteriana de la sangre) y sepsis.

En el caso de las mujeres embarazadas es posible que solo presenten síntomas similares a los de la gripe (fatiga, dolor muscular, fiebre…), sin embargo, la infección puede llegar a causar parto prematuro, aborto espontáneo, muerte fetal o infecciones potencialmente mortales en el recién nacido.

La listeriosis se diagnostica cuando en un cultivo bacteriano, a partir de un tejido o líquido del cuerpo del paciente, como sangre, líquido cefalorraquídeo o placenta, se observa el crecimiento de dicha bacteria.

La transmisión de la listeriosis no suele producirse de persona a persona, excepto en el caso de las mujeres embarazadas que pueden transmitir la infección a sus hijos antes de que nazcan, sino que suele contraerse al ingerir comida o bebida contaminada por la bacteria en cuestión y, en algunos casos, por contacto directo con animales infectados, durante el sacrifico y manejo de cadáveres en el matadero.

Las personas en riesgo pueden reducir las probabilidades de contraer esta infección evitando el consumo de ciertos alimentos:

  • Quesos blandos, tales como queso fresco, queso Brie, Camembert, quesos azules, queso feta, etc.
  • Leche cruda (no pasteurizada) o los productos lácteos elaborados con dicha leche.
  • Alimentos refrigerados listos para consumir (fiambres, embutidos, patés, etc.) que no requieren cocción antes de consumirse.
  • Carne poco cocinada.
  • Pescado y mariscos crudos y/o ahumados refrigerados.
  • Vegetales crudos.

 

Consejos para prevenir la infección por Listeriosis

  • Evitar el consumo de alimentos crudos o poco cocidos de origen animal.
  • Evitar el consumo de leche o derivados lácteos no pasteurizados.
  • Evitar el consumo de quesos poco fermentados (quesos duros y yogurt no son un problema).
  • Lavar muy bien los vegetales crudos antes de consumirlos.
  • Mantener las carnes no cocinadas separadas de frutas y verduras y de los alimentos ya cocinados o precocinados.
  • Los restos de alimentos o alimentos listos para comer deben recalentarse a alta temperatura antes de su consumo.
  • Lavar manos, cuchillos y tablas de cortar después de manipular alimentos no cocinados.

Los niños, adolescentes y adultos sanos que sufren listeriosis no suelen requerir ningún tipo de tratamiento. Sus síntomas suelen remitir al cabo de pocas semanas.

Las mujeres embarazadas, recién nacidos, ancianos y pacientes con el sistema inmunitario debilitado, necesitaran tratamiento antibiótico y tratamiento adicional según el órgano afectado.

Podemos encontrar más información respecto a la listeriosis pinchando en el siguiente enlace; Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Y toda la información disponible sobre el actual brote de intoxicación alimentaria pinchando aquí.

 

Rebeca González Ginés

Farmacéutica del Servicio de Información Técnica del COFM

 

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