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Cómo reconocer la depresión en la adolescencia

La OMS define la depresión como un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, perdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. Es decir, hay una pérdida de interés por lo que se disfrutaba antes y la incapacidad para llevar a cabo las actividades diarias, durante al menos dos semanas.

Diagnóstico

Existe un infradiagnóstico de la depresión en la adolescencia, ya que algunos de los síntomas podrían confundirse con cambios hormonales propios de la edad. Se debe realizar una historia detallada del adolescente, con una exploración física y mental. También es útil conocer cómo se comporta en el entorno académico.

En algunas ocasiones, la depresión va asociada a déficit de atención, ansiedad y trastornos de la conducta alimentaria o por abuso de sustancias.

Causas y síntomas

No hay una sola causa o motivo. Se trata de un trastorno multifactorial en el que se asocian factores genéticos, bioquímicos, ambientales y psicológicos. Diferentes sucesos pueden actuar como desencadenante, pero a veces aparece sin una causa aparente.

Algunos de los síntomas de la depresión en adolescentes son:

  • Retraimiento social
  • Disminución de la capacidad de disfrutar o mostrar interés por cosas con las que antes si se sentía (anhedonia)
  • Tristeza
  • Autorreproches, autoimagen deteriorada
  • Pensamientos relativos al suicidio
  • Aburrimiento
  • Valoración negativa de uno mismo, baja autoestima
  • Fatiga
  • Falta de concentración
  • Llamadas de atención
  • Agresividad, cólera
  • Desobediencia
  • Trastornos del comportamiento
  • Faltas injustificadas a clase
  • Autodestructividad, predisposición a los accidentes

Tratamiento

La mayoría de las guías clínicas consideran que la terapia psicológica debe ser la primera opción para el tratamiento de la depresión en adolescentes, dejando el tratamiento farmacológico para los casos más graves o en los que no se observa respuesta después de varias semanas.

  • Terapia psicológica: ha demostrado que resulta efectiva y ayuda a reducir la aparición de nuevos episodios. La llevan a cabo profesionales expertos en técnicas que proporcionan herramientas para resolver problemas, alcanzar metas, enseñar a tener pensamientos realistas…
    • Terapia interpersonal: ayuda a identificar y manejar problemas relacionados con amigos, familia…
    • Terapia cognitivo-conductual: modifica los estilos negativos de conducta y pensamiento que pueden desencadenar y/o mantener una depresión.
  • Terapia farmacológica: Los fármacos que se consideran de elección son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), siendo la fluoxetina y la sertralina los que han demostrado mayor eficacia.

Pautas para lo padres

  • Pasar tiempo con su hijo, ver si algo le preocupa.
  • Ofrecerle apoyo, no recriminarle que este deprimido, escucharle.
  • Buscar apoyo profesional, ya sea médico, educativo o psicológico.
  • Observar los hábitos alimenticios, higiene, actividad física.
  • Integrar al adolescente en el grupo familiar, que participe en la medida de lo posible en la toma de decisiones.
  • Alejarlo de situaciones de maltrato, violencia y estrés.
  • Estar atento ante situaciones de cambio; como de colegio, pubertad, rutina…
  • Reconocer sus éxitos.
  • Ayudarle a establecer metas, que sean sencillas y realistas, que se ajusten a su estilo de vida y forma de ser.

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