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Cómo prevenir la sequedad nasal

Nuestra nariz, además de servirnos para oler y respirar, también es una parte muy importante de nuestro sistema de defensa, ya que nos ayuda a proteger nuestro cuerpo de la entrada de agentes patógenos.

Su interior está cubierta por un tejido mucoso, húmedo y muy vascularizado, que hace las veces de filtro (con el fin de eliminar el polvo, los gérmenes y cualquier partícula irritante del aire que respiramos), gracias al cual consigue humidificar y calentar el aire que penetra en nuestros pulmones. Por esto es recomendable respirar siempre por la nariz y no por la boca, y de ahí la importancia de mantenerla limpia e hidratada, para no facilitar la proliferación de bacterias o infecciones.

La sequedad nasal es una afección típica del invierno que se caracteriza por un bajo nivel de humedad en la mucosa nasal, la formación de grietas y costras en su interior, y por ende obstrucción nasal. Podemos sentir tirantez en el interior de la nariz, picor e incluso descamación en la zona.

Son muchas las causas que producen este trastorno: calor o frío ambiental extremos, uso de calefacciones o aire acondicionado excesivo, contaminación ambiental, polvo en el aire, exposición a irritantes como olores fuertes, cloro de piscinas, falta de humedad, algunos virus, rinitis, etc. Esta sequedad nos hace más vulnerables a los virus y otros organismos patógenos, además de agravar los síntomas de alergias, asma, laringitis, gripe, etc.

Es necesario saber que aunque este tipo de problemas se achaquen a los más pequeños, debido a que no tienen el sistema respiratorio desarrollado por completo, los adultos también deben prestar especial atención al cuidado de su nariz; de hecho, las personas de edad avanzada tienen más facilidad de padecer estos problemas de sequedad nasal.

Es muy importante hidratar y proteger la mucosa nasal con el fin de prevenir problemas respiratorios y seguir los siguientes consejos:

  • Sonarse con frecuencia usando pañuelos desechables y de manera suave. En lugar de presionar los dos lados de la nariz a la vez, presionaremos solamente uno de ellos, mientras soplamos por el otro, y luego repetiremos la operación con el lado opuesto. Así es más efectivo el vaciado de las fosas nasales. A continuación, nos lavaremos bien las manos.
  • Beber al menos dos litros de agua al día.
  • Usar humidificadores con el fin de reducir el ambiente seco. La humedad más favorable en una habitación cerrada con la temperatura de 20ºC es del 45 al 65%.
  • Realizar lavados nasales: con suero fisiológico o soluciones salinas especialmente indicadas para ello (agua de mar).
  • Aplicar lubricantes e hidratantes nasales, tanto en la zona externa de la nariz como en el interior de las fosas nasales, lo que proporciona una gran sensación de alivio y frescor en la zona irritada y facilita la regeneración del epitelio nasal. Además, los productos intranasales ayudan a proteger las mucosas creando una película que previene la sequedad y la irritación. Deben aplicarse directamente sobre la zona afectada con un suave masaje.
  • No contener los estornudos. Usaremos un pañuelo para evitar que las partículas líquidas se proyecten.

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