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Cómo mejorar los trastornos sufridos durante el embarazo

Durante el embarazo se pueden producir diversos cambios físicos y psíquicos.

Complicaciones habituales

Se pueden notar molestias típicas del aparato digestivo como náuseas y vómitos, acidez de estómago, estreñimiento y flatulencia. Además, pueden aparecer hemorroides o varices y dolores de espalda.

Para mejorar estos problemas se debe cuidar la alimentación (dieta rica en fibra y beber mucho líquido) y practicar alguna actividad física suave.

Higiene personal

Es muy importante una buena higiene para evitar posibles infecciones y/o molestias, sobre todo si tenemos en cuenta que durante el embarazo se produce un aumento general de las secreciones. Se recomienda el uso de jabones neutros y cremosos y evitar el agua muy caliente.

El cabello puede sufrir cambios: en el primer trimestre del embarazo el pelo se debilita y se cae con más facilidad que de costumbre, después suele adoptar un aspecto brillante y se frena su caía, para volver a debilitarse después del parto.

La higiene bucodental debe extremarse, pues las encías suelen estar más sensibles, más rojas y más sangrantes.  

Cuidado de las piernas

Durante el embarazo se producen molestias en las piernas tales como calambres, pesadez e hinchazón, muy apreciable en los tobillos y pies. Para aliviar estos trastornos se recomienda:

Evitar estar sentada o de pie durante mucho tiempo e intentar caminar al menos 20 minutos diarios.

Colocar las piernas en posición elevada cuando se descansa; sería beneficioso realizar un masaje suave de forma ascendente circular. Dormir sobre el lado izquierdo.

Evitar la exposición al sol directo, el calor dilata las venas.

– Darse duchas frías o que combinen frío y calor, ya que mejoran la circulación sanguínea.

– Utilizar un calzado de horma ancha y una altura de tacón entre 2 y 4 centímetros. En cuanto a la ropa, no debe ser ajustada a las piernas, muslos o cintura, pudiéndose utilizar, de forma complementaria, medias elásticas para mejorar la circulación.

– Realizar la depilación con cera fría, cuchilla o depiladora eléctrica. Las ceras calientes están contraindicadas.

Pigmentación de la piel

En la mayoría de las mujeres embarazadas se produce un oscurecimiento de zonas del cuerpo como la areola mamaria, ombligo, axilas y cara interna de los muslos. Además, las marcas oscuras, pecas y cicatrices tienden a oscurecerse. En el abdomen aparece una línea hiperpigmentada (desde un poco por debajo del pecho hasta el pubis) llamada línea negra.

También pueden aparecer manchas de color amarillento o marrón en la frente y en los pómulos, que se van intensificando hasta el parto y persisten hasta la regularización de la menstruación. Es más frecuente en mujeres de piel morena que en las de piel clara y lo normal es que, una vez finalizado el embarazo, la piel recupere su coloración normal. Para ayudar a aclarar estas zonas hiperpigmentadas se deberá evitar la exposición solar y utilizar cremas fotoprotectoras.

Estrías

De forma habitual, las estrías se forman en el pecho, abdomen, muslos y  caderas. Una vez que han aparecido, su eliminación es muy difícil, por ello es fundamental prevenirlas y se debe empezar de forma precoz durante el primer trimestre de la gestación. Es muy importante una correcta hidratación y nutrición de las zonas de la piel con tendencia a estriarse. Lo ideal es la aplicación de la crema una o dos veces al día, preferentemente después del baño y antes de acostarse, extendiéndola con un pequeño masaje hasta completar su absorción.

Cuidado de los senos

Durante el embarazo los senos se vuelven más sensibles, se endurecen y aumentan su tamaño. Durante la lactancia, el pezón sufre constantemente debido a la humedad provocada por la leche y a la succión ejercida por el recién nacido, por tanto es fácil que surjan grietas. Para prevenirlas es conveniente reforzar el pezón durante el embarazo, frotándolo suavemente con un guante crin o un cepillo de dientes, en la ducha o el baño, lavándolo solo con agua o con jabón neutro y aplicando después alguna preparación destinada a la prevención de grietas. Por otra parte, se aconseja utilizar sujetadores que mantengan el pecho firme, sin llegar a oprimirlo, con tirante ancho para evitar que se claven en la espalda, sin aros y de fibras naturales, preferiblemente de algodón. Se recomienda usarlo también por la noche, sobre todo al final del embarazo. 

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