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¿Cómo aumentar las defensas del organismo?

Con la llegada del cambio de estación, siendo el otoño y el invierno los meses más fríos del año, nuestro organismo tiende a debilitarse y es recomendable adoptar unos hábitos básicos que nos ayudarán a aumentar las defensas del organismo de manera natural:

  • Apostar por una alimentación sana, principalmente a base de frutas, vegetales y verduras, excelentes fuentes de vitaminas y minerales. Las vitaminas y los minerales pueden ser de gran ayuda a la hora de recuperar la energía y aumentar las defensas.
  • Optar por aquellos alimentos buenos para aumentar las defensas, algunos de los que te ayudarán muy positivamente en este sentido son: miel de abejas, ginseng, té verde, zumo de zanahoria, naranja, ajo, cebolla, brócoli, jengibre, equinacea y limón (ya que por sus altas concentraciones de vitamina C es clave para evitar resfriados). Rociar los alimentos con limón ayuda a mantener sus propiedades y evita su oxidación, lo que facilita la digestión.
  • Comer más. Nuestro cuerpo necesita calorías para crear anticuerpos, los soldados que enviaremos al frente invadido por los gérmenes. Se debe aumentar la ingesta de alimentos calóricos, ya que son épocas de mayor requerimiento. La variedad dietética es importante. Aumentar la ingesta de frutos secos, ya que son ricos en vitamina E y selenio que estimulan la producción de antioxidantes y favorecen su absorción.
    Ingerir carnes, en general, huevos y legumbres, ya que aportan hierro que es vital para evitar la anemia, que debilita las defensas y aumenta el riesgo de virus e infecciones. También existe gran variedad de zumos e infusiones para aumentar nuestras defensas.
  • Evitar comidas con grasas saturadas (bollería, mantequillas) y azúcares refinados.
  • Consumir un mínimo de 10-12 vasos de agua por día para estimular el sistema inmunitario y expulsar toxinas.
  • Evitar los cambios bruscos de temperatura entre exteriores e interiores y las temperaturas elevadas por calefacciones; también es recomendable ventilar con frecuencia los espacios cerrados y renovar el aire.
  • Dormir bien, aprovechando el ciclo normal del organismo, de forma que no obstaculicemos los procesos fisiológicos que se dan durante la noche. Esto ayudará a recuperar la energía y a tener unas defensas más fuertes.
  • Mantener  la calma y la relajación y evitar el estrés en la medida de lo posible. Hay que recordar que el pánico, la depresión, la ansiedad, el estrés, la angustia, el odio o el miedo pueden tener efectos negativos para la salud, restando energías y defensas y debilitando el sistema inmune. Para ello es aconsejable realizar ejercicios de relajación y respiración profunda, tomándose un mínimo 15 minutos del día para sentarse y hacer estos ejercicios de respiración profunda: colocar las manos sobre el abdomen e intentar inflar el estómago como quien infla una pelota; después espirar lentamente hasta que salga todo el aire. 
  • Activar la circulación: en el momento de ducharse o bañarse, alternar agua caliente con agua fría; así se estimula la formación de glóbulos blancos.
  • Mantener una higiene óptima, lavándose las manos con frecuencia. Nunca morderse las uñas, ya que provoca la entrada de numerosas bacterias y microorganismos.
  • Vivir con optimismo y con alegría. Disfrutar de los beneficios de la risa, ya que tanto ésta como el humor ayudan a prevenir las enfermedades.
  • Practicar al menos 30 minutos de ejercicio diario. El ejercicio ayuda a mantenernos activos, más ágiles y fuertes, además de combatir el estrés. Además, libera endorfinas, produciéndonos bienestar y felicidad.

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