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Cómo actuar ante la tortícolis

Una mala postura al sentarse o al dormir, usar una almohada demasiado alta o descansar junto a corrientes de aire pueden ser el detonante de lo que popularmente se conoce como tortícolis. Es ese dolor en el cuello que puede variar entre un leve malestar y una dolencia severa y aguda. Se trata, concretamente, de la inflamación de los nervios cervicales, que provocan un daño temporal en el sistema nervioso y en los músculos.

Esta patología es muy habitual y la padecen miles de personas cada día. Puede aparecer tanto en la niñez como en la edad adulta y se produce por una contracción muscular prolongada en la región del cuello que origina dolor e incapacidad para moverse.

Aunque se trata de un dolor molesto, la tortícolis muscular es benigna. Para calmar esta afección se suele recurrir a la aplicación de calor, así como a tomar un baño caliente, entre 38º y 39º, para que se relajen los músculos y se calme el dolor. En caso de que la dolencia continúe se aconseja tomar analgésicos o, mejor aún, aplicar una crema calmante en la zona afectada y, sobre todo, descansar, ya que lo normal es que desaparezca en pocos días.

Lo que hay que dejar claro es que si este incómodo dolor persiste mucho tiempo, se debe acudir al médico o al fisioterapeuta para valorar la afectación. El médico indicará si es necesario tomar analgésicos y, si lo considera oportuno, recomendará hacer una resonancia magnética o una radiografía.

Solo en caso de que el dolor no sea muy intenso se aconseja realizar una serie de ejercicios suaves con el fin de aliviar las molestias:

  • Mover la cabeza durante 10 segundos en forma de círculos grandes.
  • Estirar suavemente el cuello. Mover lentamente el cuello de un lado a otro, sosteniéndolo en un lugar por 30 segundos con cada estiramiento.
  • Tocar los hombros con las orejas. Luego levantar los hombros a la altura de las orejas. Repetir las series durante 20 o 30 segundos.

 

Esta afección se clasifica en cuatro tipos:

  • Tortícolis: causada por movimientos bruscos del cuello o malas posturas.
  • Tortícolis idiopática: si la afección se produce sin causa conocida.
  • Tortícolis congénita: se da dentro del útero, si el feto se ha colocado en una mala posición durante su crecimiento o se hay problemas en el cuello del feto.
  • Tortícolis espasmódica psicógena: se reconoce por crisis espasmódicas del cuello, acompañadas de dolores. Su aparición puede deberse al estrés o la fatiga.

 

Se aconseja ver este vídeo explicativo en el que se ofrece una serie de pautas para evitar este malestar y para saber cómo tratarlo.

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