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Cibercondría: los hipocondríacos de la red

Cada día son más los casos de automedicación a los que se enfrentan los profesionales de la salud y buena parte de culpa de ello la tiene la abrumadora cantidad de información médica que circula por Internet. Los pacientes hipocondríacos llegan a creer que tienen una grave enfermedad basándose solo en la información publicada en la red. Su preocupación obsesiva por su estado de salud les lleva a consultar numerosas páginas médicas, sin valorar si es real o falsa, llegando incluso a buscar su propio diagnóstico e incluso su tratamiento.
Los expertos denominan esta nueva patología del siglo XXI como “cibercondría o hipocondría digital”. Se trata de personas hipocondríacas que buscan con obsesión información en las redes sobre la enfermedad que corresponde a los síntomas que cree, o imagina, padecer. Es una enfermedad asociada a un trastorno psicológico que puede causar muchos problemas físicos.

Además, insisten en que Internet no es una fuente fiable de diagnósticos y tratamientos. Los contenidos online jamás sustituirán la valoración de un profesional de la salud. Por ello, ante cualquier patología que se crea tener, lo correcto es acudir a un médico o a un farmacéutico.

La hipocondría, aunque presenta síntomas físicos como dificultades para respirar, taquicardias o problemas de insomnio, es una patología que está incluida en el grupo de enfermedades psiquiátricas y que también engloba la ansiedad, la fobia o los comportamientos obsesivos compulsivos.

Esta patología también se puede definir como miedo irreal o preocupación constante, casi obsesiva, por padecer algún problema de salud grave. De hecho, la persona hipocondriaca suele identificar los síntomas de su propio estado de ansiedad como manifestaciones de problemas o patologías más severas.

Aunque apenas hay datos oficiales sobre la población de hipocondríacos española, se estima que se encuentra entre el 1 y el 3%. Esto se debe, a que muchos de los hipocondríacos no se atreven a acudir a la consulta del médico y padecen su trastorno en silencio, por lo que es difícil conocer la magnitud de este problema.

Según los especialistas, la hipocondría digital suele aparecer entre los 30 y 55 años, pero comienza a gestarse desde la infancia, sobre todo en las familias donde las cuestiones sobre la salud tienen gran relevancia y las enfermedades, por muy leves que sean, se suelen vivir con mucha angustia y miedo. También recalcan que leer constantemente información sobre síntomas y enfermedades genera ansiedad y una preocupación innecesaria, por lo que las personas hipocondríacas deberían consultar su problema con un especialista antes que navegando en la red.

Para poner freno a esta situación, la base principal es educar a los niños y jóvenes en que Internet no es la mejor fuente para consultar dolencias y sintomatologías y mucho menos para obtener un diagnóstico o un tratamiento, sino que los médicos son los que deben realizar un estudio exhaustivo para determinar si se tiene alguna patología o afección y, en caso necesario, prescribir la medicación adecuada. También los farmacéuticos pueden asesorar en un primer momento, dada su accesibilidad, y aconsejar un posible tratamiento o derivar al médico, si es necesario.

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