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La centenaria Aspirina, de Record Guiness a “hermano menor”

A pesar de superar los 120 años, la aspirina se mantiene como uno de los medicamentos más longevos del mercado y, a pesar de ser la píldora más conocida a nivel mundial, todavía esconde alguna sorpresa. Buque insignia de Bayer desde 1899, año en que se patentó la substancia descubierta por Félix Hoffmann, se mantiene vigente. El logro del químico alemán fue obtener ácido acetilsalicílico en una forma químicamente pura y estable, hasta entonces fabricado con impurezas, y que desde los primeros momentos se mostró eficaz como analgésico, antipirético y antiinflamatorio.

Antes de alcanzar este hito histórico, otros muchos habían experimentado con la corteza del sauce blanco, un producto que las antiguas civilizaciones utilizaban para remediar el dolor y la fiebre. Aunque no fue hasta 1828 cuando Andrés Bruchner consiguió aislar la Salicina de la corteza del sauce blanco, aportando evidencias de sus propiedades curativas.

No obstante, desde que se descubren las propiedades curativas de un compuesto hasta que finaliza la investigación de un medicamento transcurre un largo y complicado proceso. Habría que esperar a que Hoffman en 1897 consiguiera la acetilación del ácido salicílico y la síntesis de la aspirina. Este logro le reservó un puesto en la historia al químico alemán, que aportaría nuevas evidencias a la ciencia. De hecho, a los pocos meses de alumbrar la que sería la pastilla más redonda del mundo, Félix Hoffmann, acetiló una nueva mezcla, que fue bautizada como heroína y también comercializó Bayer, alcanzando un éxito comercial un tanto efímero. Si bien los médicos recibieron con entusiasmo el nuevo compuesto, rápidamente saltaron las alarmas sobre su poder adictivo y peligrosidad.

Pero para conocer el fármaco más famoso del planeta, hay que hacer una parada en Asturias, concretamente en la cuenca minera de Langreo, donde se produce todo el ácido acetilsalicílico que componen las populares aspirinas. La planta de La Felguera se empezó a construir en agosto 1942 para la producción de diferentes principios activos difíciles de importar desde Europa a consecuencia de la II Guerra Mundial. Su situación estratégica, cerca de las minas, fue clave para producir medicinas derivadas del carbón, ya que de esta materia prima se obtienen los dos componentes claves para la producción del ácido acetilsalicílico: el anhídrido acético y el ácido salicílico.

Desde entonces, en estas instalaciones se produce más de 5.500 toneladas anuales de ácido acetilsalicílico. Para ello se combina una mezcla de ácido salicílico (sólido) y anhídrido acético (líquido), que posteriormente, a través de una máquina centrifugadora y secadora, separa el líquido y el polvo de las pastillas generando unos cristales finitos y arenosos. Todo el producto se tamiza y se envasa en grandes sacos de 800 kilos o en bidones de 50 kilos para enviar a otras fábricas de Bayer donde se comprime en pastillas y se distribuye.

Clasificado como medicamento esencial por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la aspirina alcanzó el Récords Guinness en 1952 al convertirse en el medicamento más consumido del planeta. Ahora ha perdido peso en favor de otros medicamentos de nueva generación, aunque el principio activo disfruta de una gran vitalidad en China, país donde aumenta su consumo.

 

Texto: Charo Tabernero García, periodista del COFM

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