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Botulismo y su forma más común, la del lactante

El botulismo es una intoxicación causada por una neurotoxina muy potente, la toxina botulínica, producida por la bacteria Clostridium botulinum. Se trata de una enfermedad poco frecuente, pero grave, que puede llegar a ser mortal. Se caracteriza por el desarrollo de alteraciones vegetativas, como sequedad de boca, náuseas y vómitos, y por la aparición de una parálisis muscular progresiva.

Clostridium botulinum es una bacteria anaeróbica, lo que significa que solo se desarrolla en ausencia de oxígeno. Las esporas producidas por la bacteria Clostridium botulinum son termo-resistentes y están ampliamente difundidas en el medio ambiente. En ausencia de oxígeno y en algunas combinaciones de temperatura de almacenamiento, germinan, crecen y excretan toxinas. Hay siete formas diferentes de toxina botulínica identificadas con las letras A a G. Cuatro de ellas (tipos A, B, E y, ocasionalmente, F) pueden causar botulismo humano. La toxina botulínica bloquea la acetilcolina, por lo que se paralizan los músculos y aparecen problemas respiratorios. El peligro más inmediato es perder la capacidad de respirar, que es la causa más común de la muerte por botulismo.

Existen varios tipos de botulismo, las tres formas más comunes son:

  1. Botulismo transmitido por alimentos: se produce al ingerir alimentos que no se han procesado adecuadamente y están contaminados con la toxina. La presencia de la toxina en los alimentos no modifica el color, el olor ni el sabor de éstos. Los alimentos enlatados, conservados, fermentados o embotellados en casa son una fuente frecuente de botulismo de transmisión alimentaria, principalmente conservas de alimentos poco ácidos (pH por encima de 4,5). Se ha encontrado toxina en las verduras enlatadas, la carne de cerdo o de jamón curado, el pescado crudo o ahumado, en la miel, las patatas al horno cocinadas en papel de aluminio, el zumo de zanahoria y el ajo picado conservado en aceite. Los síntomas, por lo general, se manifiestan entre 12 y 36 horas después de la ingesta del alimento contaminado. Aunque según la cantidad de toxina consumida, el inicio de los síntomas puede variar desde unas pocas horas hasta unos pocos días. Se incluyen:
  • fatiga intensa
  • debilidad
  • vértigo
  • visión borrosa
  • sequedad de boca
  • dificultad para hablar o para tragar
  • náuseas y vómitos
  • diarrea
  • calambres abdominales
  • debilidad muscular
  • caída de los parpados
  • parálisis flácida descendente que puede producir insuficiencia respiratoria.
  • no presenta fiebre, ni pérdida de consciencia

La prevención del botulismo de trasmisión alimentaria se basa en las buenas prácticas de preparación de los alimentos, en particular durante el calentamiento/esterilización y la higiene. Las OMS marca cinco claves particularmente importantes:

  • mantenimiento de la higiene
  • separación de alimentos crudos y cocidos
  • cocción total
  • mantenimiento de los alimentos a temperaturas seguras
  • utilización de agua potable e ingredientes crudos seguros

Para prevenir esta intoxicación no debemos comer alimentos en conserva si el envase está hinchado, parece dañado, agrietado o anormal, o si tiene un olor o sabor desagradable. Evitaremos el consumo de conservas caseras que no se calientan a la hora de consumirlas, como guindillas en aceite, espárragos, judías verdes, guisantes, bonito, etc. Debemos calentar directamente los alimentos durante al menos 10 minutos y a 80 grados o más para destruir la toxina botulínica y que sea seguro para nuestra salud. No debemos dar miel a los bebes.

  1. Botulismo de las heridas: ocurre cuando una herida se infecta con Clostridium botulinum. Lo signos y síntomas del botulismo por herida aparecen alrededor de 10 días después de que la sustancia tóxica haya ingresado al cuerpo. Entre los signos y síntomas del botulismo por herida se incluyen los siguientes:
  • dificultad para tragar o hablar
  • debilidad facial en ambos lados de la cara
  • visión borrosa o doble
  • párpados caídos
  • dificultad para respirar
  • parálisis
  • la herida puede o no mostrarse roja e inflamada
  1. Botulismo del lactante.Es la forma más común de botulismo. Tiene lugar cuando un bebe consume las esporas de la bacteria Clostridium botulinum, que se encuentran en la tierra o en la miel, y éstas crecen en el tracto intestinal del bebé y producen la toxina. Suele presentarse antes de los 6 meses de edad. En el caso de un bebé, el estreñimiento, el babeo, los movimientos flojos debido a la debilidad muscular y problemas para controlar la cabeza, la dificultad para succionar o alimentarse, la pérdida de apetito, la dificultad respiratoria y el llanto débil, son algunos de los síntomas más frecuentes.

Ante una sospecha de botulismo, busca atención médica de urgencia. El tratamiento temprano aumenta las posibilidades de supervivencia y disminuye el riesgo de complicaciones.

 

Texto:

Rebeca González Ginés, farmacéutica del Servicio de Información Técnica del COFM

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